4 de marzo de 2012


Las miradas, los gestos, eran nada más que circo. Cruzaron miradas y empezaron a discutir estupideces…”Si lo hacías, te conozco”, “Yo te conozco a vos”. Y así, entre discusiones totalmente sin sentido se besaron. Ese beso era un auténtico •Te extrañaba tanto•. Se abrazaron en el medio de la multitud y le dijo al oído “Perdoname” y ella sabía que lo había perdonado desde el primer día, que ese reencuentro algún día tenía que suceder. No emitió palabra, solamente porque no sabía que responderle, no se lo esperaba. Lo miro, los ojos se le pusieron llorosos, pero él no lo noto, después de todo la patética idea de los lentes de algo serviría.