25 de noviembre de 2011


Me dejaste un beso en la gaveta y un brasier tirado en el sofá, un ataque de celos en la mesa y tu perfume pegado en la pared. Me dejaste el mundo de cabeza y un grito en el contestador que anunciaba con toda certeza que esta vez se te acabó el amor. Me dejaste un pero y un por qué unos cuantos insultos y un adiós, una duda flotando en mi cabeza y la promesa de no volver jamás. Lo que siento lo guardo en la nevera, por si un día decides regresar. ¿Qué hago con este cementerio de sueños y con toda mi mitad, con esta deuda de afectos y con tanta libertad? ¿Qué hago con este insomnio en la noche y mi falta de apetito? ¿Dónde meto los reproches y tu foto si la pongo o la quito? Me vendiste un sueño al dos por uno y me dejaste solo realidad. Una casa minada de recuerdos y el dentífrico aplastado a la mitad. Me dejaste el tiempo que perdí, te llevaste mi despertador. Me dejaste la ropa interior que te di para quitártela. Lo que siento será cuestión de tiempo para ver si se queda o se va.